El orden importa más que completar una lista.
La metodología no obliga a que cada proyecto contrate siete fases. Algunas empresas llegan con una estrategia clara y necesitan producir. Otras tienen contenido de sobra, pero procesos que no acompañan.
El trabajo consiste en detectar el punto de partida y respetar el orden de las decisiones para no resolver un problema creando otro.